miércoles, 7 de enero de 2015

La Eneida - Reseña


La Eneida



Título: La Eneida
Autor: Publio Virgilio Marón
Editorial: Bedout S.A

Reseña del libro:


La Eneida es una epopeya del siglo I a.C., escrita por el poeta Virgilio tras diez años de trabajo en la época del emperador Augusto. Esta gran obra épica latina en la cual se relatan las peripecias vividas por el joven Eneas, hijo del pastor troyano Anquises y Venus, la diosa del amor, (equivalente a la Afrodita griega), no sólo enaltece al Imperio Romano adjudicándole un origen divino al establecer que Rómulo Remo fundadores de Roma –cabeza del Imperio Romano- eran originarios de Alba Longa tierra fundada por Iulo, hijo de Lavinia, la hija del rey Latino y Eneas, quien a su vez era hijo de Venus (una de las 12 divinidades principales del olimpo), y por lo tanto linaje divino descendiente de los dioses, sino que además brinda al lector la posibilidad de conocer la historia de los troyanos sobrevivientes a la cruel guerra narrada por Homero en la Ilíada.

Ahora bien, si la Ilíada y la Odisea narran la historia de un poderoso imperio que tras la devastación causada por la guerra permitió la atomización de los héroes que participaron en ella, la Eneida, por el contrario, da inició con el escape de los héroes de Troya hacia Italia, lugar en el cual crean un nuevo imperio. De este modo, entre el libro I y VI de la Eneida, el poeta Virgilio describe las hazañas realizadas por Eneas para proteger a los troyanos sobrevivientes, entre ellos su hijo Ascanio, su padre Anquises y su esposa Creusa, la cual finalmente muere, posibilitando así el nacimiento del Imperio Romano. Entre los libros VII y XII se narran las guerras que Eneas debió mantener para conquistar el Lacio –región de Italia central- que le permitió la fundación de Lavinium –antigua ciudad portuaria al sur de Roma- nombrada así en honor a la segunda esposa de Eneas, Lavinia.

A lo largo de esta epopeya, Eneas no sólo navega hacia Italia sino que también visita el inframundo y hace una parada en Cartago en donde Dido, también conocida como Elisa de Tiro, la primera reina de Cartago, se enamora de él. El héroe de Troya se enfrenta a la muerte de sus seres queridos y de diferentes personajes que intentan ayudarle a alcanzar su destino, el cual Juno pretende truncar.

Opinión Personal:


Desde sus primeras páginas, la Eneida, promete una historia llena de aventuras que recuerda las epopeyas del gran poeta griego Homero. Dando inicio con una narración en primera persona, a lo largo de los libros que componen esta obra se hacen presentes las voces de los protagonistas que, como suele ser costumbre en este tipo de relatos narran episodios que complementan la historia central, de manera que el lector llega a conocer el destino final de algunos personajes importantes de la Ilíada y los instantes previos a la fuga de Eneas y sus compañeros de viaje de la devastada Troya

A pesar de que esta es una obra incompleta de la cual se dice que Virgilio, su creador, intento destruirla antes de morir y que fue publicada sin pasar por edición alguna tras la muerte de éste, es una historia muy bella y obligatoria en el librero de todo lector. A continuación me permito citar algunos fragmentos de esta obra, con la intención de que sea el autor de la misma quién motive la lectura.

"Hubo una ciudad antigua, Cartago, poblada por colonos tirios, en frente y a gran distancia de Italia y de las bocas del Tíber, opulenta y bravísima en el arte de la guerra. Es fama que Juno la habitaba con preferencia a todas las demás ciudades, y aun a la misma Samos; allí tenía sus armas y su carro, ya de antiguo revolvía en su mente el propósito y la esperanza de que llegase a ser señora de todas las gentes, si lo consintiesen los hados; pero había oído que del linaje de los Troyanos procedería una raza que, andando el tiempo, había de derribar las fortalezas tirias, y que de ella nacería un pueblo dominador del mundo, soberbio en la guerra y destinado a exterminar Libia; así lo tenían hilado las Parcas."

"Una sola cosa te pido, pues es fama que aquí está la entrada del infierno, aquí la tenebrosa laguna que forma el desbordado Aqueronte; séame dado ir a la presencia de mi amado padre; enséñame el camino y ábreme las sagradas puertas."

"Ya en esto la naciente Aurora , dejando el purpúreo lecho de Titón, esparcía sobre el mundo su nueva claridad; ya el sol derramaba su luminoso resplandor, cubriendo en él todos los objetos, cuando Turno, armado de pies a cabeza, concita a sus guerreros y apresta a la batalla sus falanges cubiertas de acero: todos mutuamente exacerban sus iras, refiriendo de mil maneras el desastre ocurrido y siguen con fiera gritería las cabezas de Niso y Euríalo, clavadas ¡horrible espectáculo! en la punta de dos enhiestas lanzas…" 


Puntuación: 

★★★★★



4 comentarios:

Muchas gracias por comentar:

Si no puedes ver tu comentario inmediatamente después de publicarlo es porque en este espacio los comentarios son moderados para evitar spam.